




Hola people! ¿Cómo estais? Imagino que la mayoría ya de vuelta de vacaciones y
emocionad@s por volver a los currelos,no? Espero que no se os haga muy cuesta arriba...pero ley de vida... hay que volver, no?
Hace tiempo que no os cuento cositas. Ya este lunes marcho de la Paz. Me voy con mucha pena porque ya es casi mes y medio que estoy por acá, y la verdad es que me he sentido como en casa. Ya tengo
amig@s de acá, que me han hecho la estancia super agradable. Por otro lado me he reencontrado con gente que fui conociendo durante el viaje y he conocido a
otr@s nuev@s amig@s. Esta ciudad te atrapa con su encanto y con sus gentes... quien ha estado más de 4 días acá sabrá de lo que hablo. Comí en los mercados, en la calle, conoci los garitos, desde los mas gringos hasta los más locales, pasando por los cutres, los artesanos de la Linares... en fin, he intentando mezclarme con la gente y me llevo un recuerdo estupendo... volveré!!!
Ahora os contaré un poco la experiencia que he vivido en las prisiones de la Paz.
En total he podido colaborar con una Organización italiana, MLAL, Movimiento Laico en América Latina, por tres semanas.
Acá hay 4 prisiones, la de San Pedro que es la mas conocida y está en el centro de la cuidad, la de Miraflores que es la de máxima seguridad de mujeres, la de Obrajes, también para mujeres, y la de Chonchocoro, que es la de máxima seguridad para hombres.
Yo he colaborado sobre todo en la de San Pedro y en Chonchocoro. La experiencia ha sido preciosa. He aprendido un montón de los chicos y de los educadores con los que he trabajado.
Lo que más sorprende al entrar en San Pedro es la infraestructura. Es como un pequeña ciudad dentro de la ciudad. Tiene su cancha de futbol, peluquerías, kioskos, mini bares... de todo. Pero como todo acá funciona y se mueve por plata. Quien tiene plata puede vivir un poco mejor...quien no, está jodido. Por supuesto en todo este tinglado la policia y los gobernadores son los que más tajada sacan. Está dividida en 7 secciones, y verdaderamente algunas zonas o celdas son de mayor nivel que otras. Acá conviven desde menores de edad que han cometido delitos menores hasta asesinos y violadores. También viven familias completas dentro de la prisión, con sus mujeres e
hij@s, que no tienen otro lugar fuera para residir... Os podeis imaginar el bien que puede hacerle a un bebe, niñ@ o adolescente el vivir en este ambiente.
Quien tiene sentencia por lo general se compra una celda, que más adelante venderá a otro interno, por el módico precio de 300 dólares la más barata. Quien esta preventivo suele alquilar una celda solo o con algun compañero por 100 bolivianos al mes. Los hay que no tienen dinero y tiene que dormir en las celdas comunes que por lo visto son lo peor de lo peor. Ahí los chicos han de limpiar baños, recoger basuras, ser manadados por otros internos o estar expuestos a abusos de todo tipo.
Sin embargo y apesar de todo esto, los chicos con los que he trabajado son amables, abiertos y tienen bastante necesidad de hablar, hacer cosas diferentes y de sentierse útiles y valorados. Si que es que algunos han cometido delitos importantes e injustificables, pero también es cierto que cuando conoces un poco de su historia personal te estremeces y puedes llegar a entender que las circunstancias y el ambiente en el que te crias influye de forma importante en lo que haces.
Con ellos hemos hecho desde dinámicas de relación, juegos, ver alguna película, clases de dibujo y charlas por el patio, hasta unas cartas o futbolines...pero básicamente acompañarles, escucharles y reirnos bastante juntos.
Todos merecemos una oportunidad para poder demostrar que hemos cambiado, y si, algunos merecen la carcel, pero no de cualquier forma y violando los derechos humanos. No es justo que un chico que se emborrachó y robó, por poner un ejemplo, tenga ahora que estar esperando 18 meses a un juicio y mientras estar expuesto a todo lo que en la cárcel puede sucederle junto con verdaderos delincuentes.
En la de máxima seguridad subíamos 2 días por semana a hacer un taller de percusión. Este domigo hay una actuación allá donde presentarán su trabajo de meses. Acá los internos tienen penas de entre 25 y 30 años...La soledad que viven y la monotonía es absolutamente horrorosa.
Me llevo el calor y la acogida de todos ellos. He aprendido de ellos a motrar la mejor cara a pesar de las circunstancias y a tener esperanza y ganas de mejorar a pesar de saber que aun te queden 15 años de encierro... Hay una parte de un@ mismo que ni entre rejas pueden arrebatar.
Y bueno..cuando nos veamos los caretos de nuevo os contaré con más detalle como fué.
Ahorita me voy con pena, pero con mucha alegria de pensar que en 3 días me juntaré con Móni en San Ignacio de Moxos. Allá pasaré 2 semanitas con ella y la última antes de mi regreso en Santa Cruz... En menos de un mes me teneis por allá dando la lata...
Mil besos
Miri